Cuando una casa te gusta, cuesta mirarla con frialdad. Por eso conviene tener una lista y repasarla antes de firmar las arras, que es cuando empieza a haber dinero en juego. Esta es la que usamos nosotros.

Los papeles
- Nota simple del Registro de la Propiedad. Indica quién es el propietario y si hay hipotecas, embargos u otras cargas. Se pide online y cuesta unos pocos euros. Comprueba que quien te vende es quien figura en ella y que firman todos los titulares.
- Recibo del IBI al corriente de pago. Incluye la referencia catastral.
- Superficies. Compara los metros del Catastro, los de la nota simple y los reales. Si no coinciden, puede haber ampliaciones o cerramientos sin legalizar.
- Certificado de la comunidad de que el propietario está al corriente de pago. Pregunta también por derramas aprobadas pendientes (fachada, ascensor, tejado) y pide las actas de las últimas juntas.
- Certificado de eficiencia energética. Es obligatorio para vender y te da una idea de lo que vas a pagar de luz y calefacción.
- Habitabilidad. Confirma que la vivienda puede habitarse legalmente (cédula de habitabilidad o documento equivalente de segunda ocupación).
- Edificios de más de 50 años: pregunta si tienen hecho el Informe de Evaluación del Edificio y si señala obras pendientes.
La casa por dentro
- Humedades: techos, esquinas, detrás de los muebles y bajo las ventanas. Un olor a cerrado también es una pista.
- Instalación eléctrica: un cuadro antiguo o con pocos circuitos significa obra.
- Fontanería: si las tuberías son de plomo o hierro, tocará cambiarlas. Abre grifos y mira la presión del agua.
- Ventanas y aislamiento: marcan el confort en invierno y en verano, y la factura de la luz.
- Orientación y luz: visita la casa a distintas horas si puedes.
- Cubierta y fachada: sobre todo en casas y en los últimos pisos.
Alrededor de la casa
- El edificio: estado de la escalera, ascensor, portal y zonas comunes.
- El barrio: ruido, aparcamiento, colegios, comercios, transporte. Date una vuelta un día laborable y otro en fin de semana.
- Los vecinos: si tienes ocasión, pregunta. Te contarán cosas que no salen en ningún papel.
Si una vivienda tiene cargas (por ejemplo, una hipoteca del vendedor), no es un problema siempre que quede cancelada en la firma. Lo importante es que esté por escrito en las arras.
Si piensas reformar
Antes de comprar, comprueba qué se puede tocar: muros de carga, bajantes, ubicación de cocina y baños. Un piso más barato puede salir caro si la reforma que tienes en mente no es viable. Lo explicamos en Comprar un piso para reformar.
Te acompañamos en la visita
En las viviendas que vendemos, toda esta documentación la revisamos antes de ponerlas a la venta, para que compres con tranquilidad. Y como también hacemos reformas, podemos decirte con honestidad qué estado tiene la casa y cuánto costaría dejarla a tu gusto.
¿Quieres que la veamos juntos?
Pide una visita a cualquiera de nuestras viviendas y resolvemos tus dudas allí mismo.
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